Elecciones PBA: El desencanto de los ñoños *
El resultado de las elecciones legislativas bonaerenses de 2025 dejó una postal inquietante: Fuerza Patria se impuso con el 47,28% de los votos, mientras que la alianza entre La Libertad Avanza y sectores del PRO apenas alcanzó el 33,71%. Pero más allá de los porcentajes, lo que se impone es una lectura política más profunda: el voto opositor que en 2023 había logrado articularse en torno a una causa común, se fragmentó, se desmovilizó y, en muchos casos, se abstuvo.
En noviembre de 2023, durante la segunda vuelta presidencial, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza sellaron una alianza táctica para derrotar al kirchnerismo. Fue el momento en que los “ñoños republicanos” —como despectivamente los llamó posteriormente el Presidente—, aunque sin compartir el estilo de Javier Milei, decidieron acompañarlo en defensa de valores institucionales y republicanos.
Esa coalición coyuntural logró su objetivo: Milei fue electo presidente con más de 14 millones de votos. Pero dos años después, ese frente se desdibujó. La Libertad Avanza mantuvo su núcleo duro, pero no logró ampliarlo. Juntos por el Cambio, desperdigado entre expresiones minoritarias y una importante abstención, dejó de ser determinante. La alianza que había sido eficaz en el balotaje se mostró incapaz de sostenerse como proyecto político, a pesar de que durante los primeros meses del gobierno parecía que estaban dadas las bases para conformar un bloque sólido contra el kirchnerismo. Incluso se alimentó la ilusión de que, con el afamado y efímero Pacto de Mayo, por fin era posible encontrar consenso en torno a determinadas políticas de Estado.
Apenas un año más tarde, esa mayoría circunstancial se fracturó en mil pedazos. No solo en el plano institucional —con las derrotas que el gobierno cosechó en el Congreso—, sino también en el terreno electoral. Más allá de que las responsabilidades son compartidas, la mayor parte de la culpa por el fracaso de ese proceso de acercamiento recae en el gobierno, que no solo se dedicó a expulsar aliados, sino también a los propios, incluyendo incluso a la vicepresidenta.
En términos políticos, el gobierno gobernó pensando en su núcleo duro del 30%, ilusionado con que los resultados económicos y la llamada batalla cultural lograrían convencer al electorado moderado sin necesidad de incorporar a su agenda valores cercanos a los principios republicanos. Las elecciones demostraron que la soberbia no solo es mala consejera —como bien dice el refrán—, sino que además hace perder elecciones.
En cada elección anticipada, el gobierno intentó nacionalizar la contienda, pero siempre cosechó el mismo resultado: una cifra cercana a los 30 puntos, o en el caso de Corrientes, un pálido cuarto puesto.
En esta última elección, la participación electoral cayó al 63%, casi 13 puntos menos que en 2023. Eso representa más de 1,8 millones de bonaerenses que no fueron a votar. ¿Quiénes son? Todo indica que una porción significativa proviene de ese electorado “ñoño” que en 2023 votó por convicción democrática, pero que en 2025 no encontró una oferta que lo representara.
La falta de liderazgos claros, la rigidez del armado libertario y la implosión de Juntos por el Cambio dejaron a millones sin canal político. El voto opositor se dispersó entre expresiones menores, se refugió en el voto en blanco o directamente se abstuvo.
Fuerza Patria ganó con menos votos que los obtenidos por Kicillof en 2023. No creció: simplemente capitalizó la desmovilización ajena. En un escenario de baja participación y fragmentación opositora, el peronismo hizo valer su estructura territorial y su disciplina interna.
La elección de 2025 no fue una ratificación del rumbo político, sino una advertencia sobre el vacío opositor. Si el espacio que representó a los “ñoños democráticos” no logra reconstruirse, articular liderazgos y convocar a sus votantes —o si el gobierno sigue pensando solo en sí mismo—, el peronismo, que tiene la capacidad de unirse ante la adversidad y de cambiar de cara según las circunstancias, seguirá ganando por default.
Por Humberto Benedetto
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