Economia: Demasiado Bueno Para Ser Cierto, Demasiado Lejos para Aguantarlo

 



En este mes en el que cumplo años se me ocurrió comparar las variables económicas del junio del pasado año con este mes y algunas cosas parecen rememorar aquel sketch llamado “Argentina Año Verde” donde pasaban en el pais cosas maravillosas, pero muy lejanas a la realidad. 

 Mágicamente mi salario creció en casi un 60 por ciento en dólares gracias a los acuerdos en paritarias que intentaron seguir a la inflacion (44 por ciento) y que el dólar (en 2024 blue, hoy cualquiera de ellos) bajó un 5 por ciento de manera anual.

Cualquiera que viva fuera de la Argentina diría: ¡Qué grande el gobierno!, ¡ni los gobiernos más progres lograron una suba del salario en dólares de esa magnitud! Pero yo me pregunto y seguramente muchos argentinos también: ¿Por qué siento que me alcanzaba más el salario en 2024 que ahora? 

Y es ahí donde empiezo a comparar precios de productos o servicios adquiridos en 2024 y lo que cuestan ahora y la explicación llega enseguida. Mi alquiler de la misma casa, por ejemplo, paso de incidir de un 14 por ciento de mi salario al 24 por ciento, subiendo en 12 meses un 177 por ciento en pesos y un poco más en dólares. Lo mismo puedo decir de otros productos o servicios, ya que no solo hubo inflacion en pesos, sino también en dólares.

¿Y entonces? ¿Qué es lo que algunos festejan tanto? ¿La posibilidad de comprar dólares libremente? ¿La decisión financiera exitosa de vender los dólares hace 12 meses, ponerlo a determinado plazo fijo o en algún fondo de inversión y tener muchos más dólares que hace un año?  ¿La posibilidad de poder viajar el exterior a un costo más favorable? ¿El retorno del deme dos? Seguramente que sí. ¿Pero quiénes y cuántos se benefician con el cambio? Muy sencillo: los que tienen la suerte de ganar más de lo que consumen. A Los trabajadores informales, los jubilados y a los últimos de la fila seguramente poco les importa a cuanto está el dólar sino más bien a cuánto están los remedios, a cuánto está la comida y a cuánto la nafta, la que también subió en dólares.

El gobierno dice que la inflacion va a ser un número sumamente bajo en los próximos meses debido a la política de superávit fiscal y sobre todo a la política de emisión cero, pero nada dice sobre como recomponer los precios relativos, ya que no es posible mantener por mucho tiempo precios en dólares muy superiores al mundo sin pagar consecuencias en el mediano plazo. Naturalmente, si el mundo es más barato que Argentina; tarde o temprano nuestra balanza de pagos va a ser negativa, elevando el precio del dólar en el mercado interno. La otra variable, dice el gobierno, es disminuir impuestos para bajar costos internos y de esa manera los precios en dólares. Y nos preguntamos: ¿si el objeto es mejorar la oferta; ¿qué impuestos le vas a bajar a los empresarios para que, supuestamente, bajen sus precios en un mercado prácticamente oligopólico en el que muchos productos de primera necesidad suben, pero casi nunca bajan? ¿Si la idea es mejorar la demanda; ¿Le van a bajar o compensar algún impuesto a los jubilados que bajaron de manera notable su capacidad de compra?  ¿Volverán créditos masivos a un costo razonable dado la inflacion es menor? Nada he escuchado al respecto.

Dicen que la salida es mejorar las exportaciones, con grandes inversiones mediante Vaca Muerta, el litio, la minería y posiblemente la ganadería junto a la ya clásica cadena agroalimentaria de la pampa húmeda. La pregunta que es dificil de responder es cuánto falta para ello y quienes van a poder aguantar hasta entonces.

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