Internas del PJ: La Ultima Bala de Cristina
En
Córdoba dirían que Cristina es como los muñecos del parque de diversiones: les
tirás y les tirás, y se vuelven a levantar. Ha decidido ser nuevamente
candidata, para alegría de los propios, pero también —aunque no lo digan en voz
alta— para alegría de los extraños, que necesitan de ella para polarizar la
elección. Una elección que, como bien dijo la expresidenta, senadora, diputada
y vicepresidenta, puede determinar, como las fichas de un dominó, las
siguientes elecciones en el resto del país.
Al
postularse por la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires
(bastión del peronismo bonaerense), podríamos decir que su victoria está casi
asegurada, salvo que ocurra una hecatombe. Pero también cabe consignar que La
Matanza —núcleo electoral con el peso de varias provincias— representa solo una
de las ocho secciones en que se divide la provincia. Al elegir una sección, su
boleta estará presente sólo en ésa, y no en las otras siete, donde los
candidatos serán otros y no necesariamente arrastrará votos como lo hubiera hecho si se
presentaba en octubre como diputada nacional, donde todo el peronismo podría
contar con su nombre en la primera línea de la boleta, la que ya se sabe es la
que más arrastra en una lista.
El
gobernador quiso que así fuera, al separar las elecciones provinciales de las
nacionales, buscando discutir su propia gestión más que la de Milei. Pero corre
el mismo riesgo de que —como ocurrió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— se
nacionalicen, en un país unitario informativamente, donde lo que pasa en el
AMBA es como si pasara en todo el país.
La
Señora tenía dos opciones: ir en octubre, intentando confrontar mano a mano con
Milei como candidata a diputada nacional por Buenos Aires —incidiendo en todo
el país por la vidriera que representa la llamada “madre de todas las
batallas”, por la cantidad de votos que tiene esta provincia— o pelear un
clásico más chico, más distrital, donde no queda muy claro si la pelea es
contra el presidente o contra el gobernador.
Eligió
el camino aparentemente más fácil, pero también el más peligroso: si gana en su
distrito (que incide en un 37% sobre el padrón total), pero en el resto de las
secciones electorales —como prevén las encuestas— el peronismo no logra buenos
resultados que impidan que la alianza oficialista salga airosa en el total
provincial, el título del día después será “Ganó el gobierno en la provincia”,
y poco dirá del triunfo localizado de Cristina.
Comentarios
Publicar un comentario